Soldados asesinaron a su propio compañero: Corte de Temuco confirma sentencia contra exconscriptos por asesinato en 1973
Por CNN Chile
17.02.2026 / 07:55
En el ámbito civil, la corte confirmó una indemnización de $100 millones que deberá pagar el fisco al hermano de la víctima.
La Corte de Apelaciones de Temuco confirmó, con declaración, la sentencia que condenó a ocho conscriptos del Ejército, a la época de los hechos, por su responsabilidad en el delito de homicidio calificado de José Gastón Buchhorsts Fernández.
Al momento de los hechos Buchhorsts también era conscripto del Regimiento Cazadores de Valdivia.
Según determinó la justicia, el asesinato ocurrió entre septiembre y noviembre de 1973, en la comuna de Villarrica.
De acuerdo a lo informado por el Poder Judicial -en fallo unánime- la Primera Sala del tribunal de alzada descartó infracción en la sentencia impugnada, dictada por el ministro en visita extraordinaria Álvaro Mesa Latorre y confirmó la sentencia que condenó a los entonces conscriptos Rigoberto Becerra Fica, Ernesto Flores Colimán, Waldo Eugenio Salinas Núñez y René Miguel Sáez Gómez, con declaración que la pena a cumplir se fija en 7 años de presidio efectivo.
En tanto, los acusados H.W.C.R., Hernán Agustín Rodríguez Leyton, Víctor Hugo Hermosilla Reinoso y Luis Edmundo Riveros Soto se les condenó a penas de 5 años de reclusión, cumplimiento efectivo sustituido por la libertad vigilada intensiva por igual lapso, más accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras duren las condenas, como coautores del delito.
En el ámbito civil, el tribunal de alzada confirmó la sentencia que condenó al fisco a pagar una indemnización por concepto de daño moral a hermano de la víctima, fijando su monto en $100.000.000.
El fallo establece que Buchhorsts -quien entonces tenía 18 años- fue ejecutado tras ser considerado desertor tras el 11 de septiembre de 1973. Luego de no presentarse en su unidad, fue detenido en Villarrica por una patrulla bajo el mando del teniente Luis Rodríguez Rigo-Richi, siguiendo órdenes del coronel Santiago Sinclair.
Bajo el pretexto de buscar armamento, la patrulla trasladó a Buchhorsts a los faldeos del volcán Villarrica. Allí, el teniente obligó al joven a cavar su propia tumba para luego ordenar a los conscriptos fusilarlo.
A pesar de las consultas de la familia, el Ejército entregó respuestas evasivas o falsas versiones sobre una supuesta “ley de fuga”.