El encuentro, de corta duración, se enfocó en materias operativas, como la coordinación de controles migratorios y apoyo en seguridad pública.
La controversia por la salida de la prefecta general (r) Consuelo Peña de la Policia de Investigaciones (PDI) sigue generando efectos políticos y tensiones institucionales, colocando a la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, en el centro durante una semana marcada por cuestionamientos.
El episodio, que se hizo público recientemente, reveló que la secretaria de Estado habría tenido un rol clave en la decisión de apartar a Peña de la Policía de Investigaciones (PDI), una figura bien evaluada dentro de la institución y recientemente confirmada en el alto mando.
Oficio divulgado
En concreto, la polémica surgió tras revelarse que la ministra habría solicitado información detallada sobre funcionarios policiales que participaron en una investigación contra el denominado “Clan Chen”, caso que ella misma lideró anteriormente como fiscal regional, recogió Radio Biobío.
Durante ese proceso, se habrían producido modificaciones en los equipos de trabajo que no contaron con su aprobación, lo que, según trascendidos, habría generado tensiones internas. A esto se suma otro antecedente que ha intensificado las sospechas: la supuesta intención de acceder a información de una causa que involucraría a un familiar directo de Peña.
Ambos elementos han alimentado la hipótesis de que su salida podría estar relacionada con una eventual represalia, una versión que circula al interior de la institución policial.
Los dichos de la ministra ante la Cámara
El punto más sensible surgió luego de que Steinert, ante la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados, señalara que la salida de Peña fue una determinación del director de la PDI, Eduardo Cerna.
“Es una decisión de la Policía de Investigaciones que llamó a retiro. Ella llevaba más de 30 años de servicio. Eso es lo que puedo decir”, indicó. Al mismo tiempo, defendió su actuación, afirmando que se limitó a ejercer las competencias que le otorga la ley.
Además, la titular de la cartera calificó la divulgación del oficio como “sumamente grave” y aseguró desconocer cómo se filtró información tan delicada. Además, apuntó que el llamado a retiro de Peña fue originado por la PDI.
Según dio a conocer La Tercera, esa versión fue recibida con molestia al interior de la policía civil, donde —según distintas fuentes— se sostiene que la decisión no se originó en la institución.
Intento de normalización
En medio de este escenario, la ministra y el director de la PDI sostuvieron este miércoles una reunión en Santiago, la primera desde que se conoció el conflicto.
El encuentro, de corta duración, se enfocó en materias operativas, como la coordinación de controles migratorios y apoyo en seguridad pública.
De acuerdo con lo informado por el gobierno, la cita buscó fortalecer el trabajo conjunto de cara a operativos previstos para los próximos días. Sin embargo, no habría incluido una discusión directa sobre la salida de Peña, el tema que mantiene tensionada la relación entre ambas partes, según el medio anteriormente mencionado.
Mientras tanto, el director de la PDI espera concretar un encuentro con el presidente José Antonio Kast para exponer su versión de los hechos.
En paralelo, deberá comparecer el próximo 6 de abril ante la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados, instancia en la que enfrentará cuestionamientos sobre la salida de Peña.