Hasta $200.000 USD: Los pequeños errores en terreno que pueden costar millones a la minería
Por CNN Chile
11.02.2026 / 13:20
Una hora de detención no planificada puede costar entre US$ 40 mil y más de US$ 200 mil. Expertos advierten que fallas cotidianas, muchas veces invisibles en los reportes, están detrás de millonarias pérdidas en la minería.
En minería, el golpe más caro no siempre llega con una falla gigantesca. A veces parte con algo mínimo: una válvula que queda a medias, un checklist apurado, una comunicación confusa en un cambio de turno o una decisión tomada “para no parar” con datos incompletos. Cosas que no detonan una alarma en el momento, pero que se acumulan.
El problema es que una detención no planificada de solo una hora puede traducirse en pérdidas de entre US$ 40 mil y más de US$ 200 mil, según estimaciones del sector que consideran el activo afectado, el tipo de operación y su nivel de producción. En un escenario de alta exigencia productiva, una hora puede ser suficiente para desordenar la programación, arrastrar retrasos y golpear costos.
Estudios internacionales de confiabilidad operacional desarrollados por ABB Group, junto con análisis de firmas especializadas en eficiencia industrial y continuidad operacional, apuntan a esa magnitud del impacto: no se trata solo de “parar”, sino del efecto dominó sobre productividad, continuidad y seguridad.
En esa línea, un análisis de Thinking, consultora enfocada en gestión operacional y análisis de datos en industrias de alto riesgo, sostiene que muchos incidentes relevantes no nacen por falta de normas, sino por lo cotidiano: acciones incompletas, atajos normalizados o desviaciones que no se detectan a tiempo. Fallas silenciosas. No frenan la operación de inmediato, no disparan alertas críticas, pero crecen hasta convertirse en un problema mayor.
“Reforzar normas y controles no es suficiente si no se aborda cómo las personas interpretan y ejecutan la información en su trabajo diario. La brecha más crítica aparece entre lo que el sistema indica y lo que realmente ocurre en terreno”, plantea Cristián Signé, CEO de Thinking.
El punto es que estos errores suelen escapar de los reportes tradicionales. Hay sistemas, tableros e indicadores, pero eso no garantiza que la información se use para anticipar el desvío antes de que cueste caro. Y en faena, además, pesa un factor que lo empeora: la presión operativa. Muchas decisiones se toman en segundos y con incertidumbre, con la producción empujando al límite. En ese contexto, “no pasó nada” puede instalarse como regla… hasta que deja de serlo.