Un estudio desarrollado por la Universidad Austral de Chile (UACh) concluyó que pequeños espacios verdes como platabandas, bandejones y plazoletas pueden generar beneficios emocionales y de bienestar mental comparables a los que entregan los grandes parques urbanos, siempre que estén bien diseñados y mantenidos.
La investigación fue liderada por el Dr. Antonio Zumelzu Scheel, académico del Instituto de Arquitectura y Urbanismo, y financiada por el programa Fondecyt de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). El trabajo se centró en barrios tradicionales de Valdivia y Osorno, comparando sectores con escasa presencia de áreas verdes —como Barrios Bajos y Rahue— con otros de mayores ingresos y mejor cobertura, como Isla Teja y Bellavista.
El equipo realizó 56 entrevistas a pie aplicando la técnica Natural Go-Along para conocer las percepciones de peatones sobre su entorno. Los testimonios fueron analizados bajo el Modelo Circunflejo del Afecto de James Russel, categorizando emociones como calma, comodidad, confianza y disfrute frente a elementos como jardines comunitarios, árboles altos y césped cuidado. En contraste, sitios eriazos, áreas verdes mal mantenidas y árboles frondosos de baja altura provocaron sensaciones de inseguridad, miedo o estrés, sobre todo en mujeres.
En Barrios Bajos, pese a que solo el 2,27% del territorio corresponde a áreas verdes públicas, los vecinos han desarrollado jardinería comunitaria y mini-huertos en bandejones y platabandas, lo que —según el estudio— fomenta la interacción social, la caminata y la conexión emocional con el barrio. “Con una inversión pública baja, estos espacios pueden tener un alto impacto en el bienestar mental”, afirmó Zumelzu.
El académico advirtió que en las últimas décadas la política urbana en Chile ha priorizado el desarrollo de grandes parques, dejando en segundo plano los espacios verdes de menor escala que, en zonas densamente pobladas y con población envejecida, pueden resultar clave para la salud mental y la calidad de vida. “Más que la cantidad de verde, es el manejo y la calidad lo que genera un efecto positivo”, enfatizó.
La investigación propone reorientar la inversión pública hacia este tipo de áreas, incorporando criterios de diseño y mantenimiento en ordenanzas municipales y manuales técnicos, con el fin de garantizar accesibilidad, seguridad y beneficios emocionales en el uso diario. El proyecto se encuentra en su última etapa y busca aportar evidencia para nuevas políticas urbanas que promuevan ciudades más saludables y sostenibles.
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