Rocío Montes y referéndum en Suiza para limitar la población: “¿Cómo se ordena la migración sin poner en riesgo el crecimiento y la cohesión social?”

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Mientras en Chile el debate migratorio sigue tensionando la política, en Europa hay un país que está llevando esa discusión al límite.

Suiza vota este 14 de junio una propuesta inédita: poner un techo a su población. No más de 10 millones de habitantes. Así de simple… y así de radical.

Detrás de la iniciativa está la derecha populista, que denuncia una inmigración “fuera de control”. Hablan de trenes colapsados, arriendos por las nubes, presión sobre los salarios y servicios públicos al límite. Un discurso que, ojo, suena cada vez más familiar en distintas partes del mundo… incluyendo Chile.

Pero el problema es más profundo. En Suiza, más de un tercio de la fuerza laboral es extranjera. Son médicos, ingenieros, trabajadores clave para una de las economías más competitivas del planeta. Y por eso, sus críticos advierten: cerrar la puerta no solo frenaría la inmigración… podría frenar al país.

El punto más sensible es otro: la relación con Europa. Limitar la población implicaría, en la práctica, romper la libre circulación de personas con la Unión Europea, el principal socio económico suizo. Es decir, no es solo migración… es modelo de desarrollo.

Las encuestas anticipan una votación estrecha. Pero más allá del resultado, el mensaje ya está instalado: incluso en uno de los países más ricos y estables del mundo, el malestar por la inmigración es real.

Y la pregunta que queda en el aire —tanto allá como acá— es incómoda, pero inevitable: ¿cómo se ordena la migración sin poner en riesgo el crecimiento, la cohesión social… y la propia identidad de un país?

Si este formato te sirve para las próximas columnas, puedo seguir usando exactamente este criterio: texto intacto, solo corrección de puntuación, párrafos y propuestas de títulos más periodísticos.

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