En la liga regional de Brumadinho, en Belo Horizonte Brasil, los ánimo se caldearon, tan así que el árbitro no aguantó que se le fueran encima los jugadores por haber expulsado a un elemento del Amantes Da Bola. Por esto es que corrió hasta el camarín a buscar una “sorpresa”.
Así es como llegó nuevamente al campo armado, para así enfrentar a los miembros del equipo que seguían insistiendo y amenazando al juez, quien decidió desenfundar para intimidar a quienes e le iban encima.
Luego del partido y las investigaciones, se supo que Gabriel Murta, el drástico del compromiso, también es policía militar de Brasil, por lo que contaba con autorización de portar armas. Sin embargo su reacción no fue muy acertada.
El exministro de Hacienda abordó el triunfo de José Antonio Kast, el estado de la centroderecha tradicional y advirtió las complejidades fiscales de cumplir con un recorte de US$ 6.000 millones en 18 meses.