No es sólo una discusión técnica o de regulaciones la denuncia del Intendente Claudio Orrego. La construcción desregulada de torres de edificios en Estación Central capaces de albergar a miles de familias repartidas en departamentos de hasta 30 metros cuadrados, con escasas medidas de mitigación vial, urbanas y ambiental. Mucho menos que se justifique en la necesidad de esos miles que necesitan un lugar para vivir. Esa “razón” devela la necesidad urgente no solo de un plan regulador que no existe, la necesidad de un alcalde mayor que unifique criterios de desarrollo de las grandes ciudades o efectivas medidas descentralizadoras.
Más allá, habla de segregación y ninguna preocupación por la calidad de vida y dignidad humana, como confirman los testimonios de los que ya ocupan los ahora llamados “guetos verticales”. Lo dice el presidente del Colegio de Arquitectos. Hacen falta leyes y reglamentos, pero también ética…
Y volvemos entonces al viejo y recurrido axioma… No necesariamente es ético lo que no es ilegal.
La Corte sostuvo que, en esta etapa, basta la “justificación” de los delitos y que la defensa no logró desvirtuar el peligro para la seguridad de la sociedad. También descartó que el artículo 324 del COT opere como excusa para el cohecho y apuntó al “carácter organizado” del presunto plan, además de las altas penas asociadas.