Un niño taiwanés (12 años) tuvo la mala fortuna de tropezarse frente a una pintura en la muestra artística “Las caras de Leonardo: Imágenes de un genio”, que se presenta en Taipei.
La obra al óleo es de autoría del italiano Paolo Porpora y tiene una antigüedad de 350 años, pero ahora presenta un orificio del porte de un puño en la parte inferior.
Afortunadamente para el pequeño y su familia, los organizadores confirmaron que no pedirán que pague los costos de la restauración y que la obra estaba asegurada.
La Corte sostuvo que, en esta etapa, basta la “justificación” de los delitos y que la defensa no logró desvirtuar el peligro para la seguridad de la sociedad. También descartó que el artículo 324 del COT opere como excusa para el cohecho y apuntó al “carácter organizado” del presunto plan, además de las altas penas asociadas.