Detonaron sus cinturones explosivos en una comisaría al sur de la capital de Siria.
Se llama Hayat Tahrir al-Sham y ya cuenta con más de 25 mil combatientes.
La Corte sostuvo que, en esta etapa, basta la “justificación” de los delitos y que la defensa no logró desvirtuar el peligro para la seguridad de la sociedad. También descartó que el artículo 324 del COT opere como excusa para el cohecho y apuntó al “carácter organizado” del presunto plan, además de las altas penas asociadas.