Por Mónica Rincón
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¿Cómo están enfrentando los escolares y sus padres este largo tiempo sin clases? María Alejandra Grebe, Directora de Educación Pública, nos explica en qué consiste el programa remoto del Ministerio de Educación. “Hoy día tenemos un millón y medio de niños trabajando en la plataforma”, asegura.

Sin embargo, Grebe reconoce que hay problemas, como la falta de acceso a internet de muchos estudiantes: “Más o menos 350 mil. Es el 40% de los alumnos públicos” explica Grebe.

Los más afectados “son los de primero y segundo básico, porque ahí hay procesos de lecto escritura y eso no lo suple un papá” puntualiza.

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El aprendizaje remoto no reemplaza las clases en aula y en el Mineduc están conscientes de ello, por eso preparan procesos de nivelación. Aún así Alejandra Grebe advierte que “con un semestre de clases bien trabajado es posible salvar el año académico. Agosto es la fecha crítica”.

¿En qué consiste este curso remoto?
El sitio www.aprendoenlinea.mineduc.cl es, en simple, el currículum nacional en línea. Pinchas el curso y se te despliegan las asignaturas y te encuentras no sólo con los textos digitalizados, sino con material pedagógico. No está por fechas, sino por unidades. Es muy robusto en lenguaje y matemáticas y el resto están todos los textos y se han ido complementando a medida que avanzan los días. Hoy día tenemos un millón y medio de niños que están trabajando en la plataforma, lo que es harto.

¿Las dos semanas de vacaciones deben ser consideras como tales y darles tiempo de descanso a los niños y jóvenes o se va a seguir con el aprendizaje a distancia?
Es optativo, la gracia que tiene el aprendizaje remoto, esta plataforma y todos los elementos pedagógicos hoy disponibles, es que puedes ocuparlos cuando quieras. Ahora siendo vacaciones de invierno o vacaciones, es bueno que que tengan una pausa y descanso. Lo otro importante, porque hablamos siempre de Internet o de la opción de las familias de poder acceder por móvil o computadores. Pero qué pasa con aquellos alumnos que no lo tienen: es un porcentaje importante.

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¿Se sabe qué cantidad de alumnos no tiene acceso a internet?
Más o menos 350 mil. Es el 40% de los alumnos públicos. La mayoría son escuelas rurales y muy lejanas, y familias muy vulnerables. Hay que pensar además que en muchas casas lo que hay es el celular, muchas veces el celular de los adultos y los adultos están fuera y cuando ellos vuelven ahí los alumnos tiene Internet para estudiar.

—¿Y qué se está haciendo?
Al menos en la educación pública, en los servicios locales de educación, hemos impreso mucho material y hemos generado cajas de material pedagógico que hoy día se están repartiendo a través de todos los equipos que tenemos.

—¿Qué pasa con los niños cuyos papás no van a buscar ese material?
Lo que estamos haciendo en los establecimientos de educación pública es levantar información para saber quienes no han tenido acceso ni a una ni a otra cosa (ni a material impreso ni a Internet) y hemos llegado con las camionetas a los distintos lugares.

—¿A cuántos alumnos le han llevado ustedes directo el material impreso?
No tengo la cifra exacta pero ha sido mucho en servicios locales como Huasco, Visviri, Costa de la Araucanía,  por dar ejemplos. También hemos aprovechado la entrega de canastas de la Junaeb. Llevamos poco tiempo en esto y la logística es compleja, pero estamos tratando de llegar a todos los lugares. Las municipalidades y los propios apoderados nos han colaborado mucho, hay personas que se han ofrecido a repartir ellos mismos a otros, a llevarlo porque viven cerca.

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—¿Y cuál es el rol de los profesores? Porque en muchos colegios privados son ellos los que van guiando de manera remota el aprendizaje y enviando el material.
Los profesores están haciendo los turnos éticos para que los padres que no tiene otra alternativa puedan dejar ahí a sus hijos, para la alimentación y la vacunación. También están generando material. En los colegios particulares los profesores están con teletrabajo. Acá en la educación pública tampoco garantizas que los docentes tengan acceso a Internet. Para nosotros lo más importante ha sido resguardar la salud de los estudiantes y sus maestros.

—¿Qué pasa con esos alumnos cuyos padres no tienen tiempo para ayudar a sus hijos en el colegio, porque siguen trabajando?
La plataforma, al menos 1ro y 2do básico requiere apoyo de los papás por un tema de lectura. Lo que le hemos recomendado a los directores es que vayan de menos a más. Primero que tengan una rutina, lo segundo es que no se puede trasladar la rutina escolar a la casa. Hay que tratar de tener un pequeño momento en que puedan ayudar. Hay que tener claro que el aprendizaje remoto no es igual al aprendizaje formal, no reemplaza una cosa a la otra. Más bien lo que permite es una cierta continuidad, un ritmo de estudio, que no va a ser con la misma intensidad que en el colegio. Todos estamos sobrecargados porque nadie se adaptó, ni los profesores, ni los colegios porque es una situación nueva. El péndulo tiene que llegar a un equilibrio en que tengamos una carga académica equilibrada.

—¿Cómo cree que esta situación puede aumentar la brecha entre quienes están en la educación pública y la privada?
Más que aumentar, uno constata la brecha. Lo que estamos trabajando en la educación pública, porque ha surgido como iniciativa de los propios docentes, es cómo vamos a generar un programa de tutoría desde los docentes hacia los alumnos, usando herramientas que ya existen como whatsapp y otros. Estamos trabajando en eso con los equipos docentes y directivos para que cuando estos niños vuelvan, tengan una buena nivelación y logremos que los aprendizajes que son realmente importantes queden. El currículum tiene objetivos y cuando tengamos que hacer ajustes vas a tener que priorizar y cambiar incluso la forma de enseñanza.

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—A pesar de este programa remoto, ¿cuánto se retrasa un alumno por cada mes que pierde  de clases?
Depende, es variable. Lo medimos con el paro de profesores. Los más perjudicados son los de 1 y 2do básico, porque hay ahí procesos de lecto escritura y eso no lo suple un papá, ellos son los más perjudicados.

—¿Hasta cuándo tiempo se puede estar sin clases y salvar el año escolar?
Es compleja la pregunta… depende… con un semestre, bien comprimido, bien trabajado, con objetivos de aprendizaje bien trabajados como corresponde,  se puede salvar el año (académico).

—Pero eso es lo mínimo que se necesita…
Sí es como lo mínimo. Todo depende el trabajo que ocurra en el aula.

—Eso sería volver a clases en agosto …
Agosto, sí.

—Agosto es la fecha crítica para volver a clases…
Sí.

—Estamos hablando en el peor de los casos…
Yo creo que es bien importante manejar estos temas, sin adelantarnos. Yo me pongo en el caso de los alumnos de 3ro y 4to medio: tú le hablas de perder un año y eso para ellos significa que están hipotecando su entrada a la universidad. Yo he sido muy cautelosa de no adelantarme en esto. El esfuerzo que se está haciendo es un gran esfuerzo por no perder  un año académico. Hay que hacerle un llamado también a los alumnos más grandes: entender que los recursos tecnológicos son también recursos pedagógicos. Y que si yo soy sistemático, en el caso de los alumnos de 1ro a 4to medio, en utilizar esta plataforma es un plus para mí como estudiante.

—¿Y a los padres o a los adultos responsables?
Entender que es una situación anormal, que nos afecta a todos. Los adultos deben entender que deben jugar un rol con transmitir en nuestras casas en los hogares un ambiente de la mayor tranquilidad posible y usar la flexibilidad y la creatividad. Flexibilidad, pero manteniendo una rutina. Y creatividad, porque en la cotidianeidad también podemos jugar a aprender; sobre todo con los más chicos. Pero no  tratemos de transformar nuestras casas en colegios porque esa no es la idea: la idea es que haya un proceso de educación continua.

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