Durante este lunes, diversas autoridades entregaron antecedentes que se han recabado en el marco de la investigación del tiroteo en Orlando.
El director de Federal Bureau of Investigation (FBI), James Corney, detalló parte de los antecedentes que se manejan hasta ahora en el caso que ha consternado a todo el mundo.
Asimismo, manifestó que “hubo tres llamados al 911, durante los llamados él dijo que estaba haciendo esto para el líder de ISIS a quien nombró y le juro lealtad pero también aparentemente le juró solidaridad a los que perpetuaron al ataque de Boston y con un hombre que murió en Florida”.
También se abordó el prontuario policial del joven, que fue investigado desde el año 2014. Sin embargo, las investigaciones en su minuto no arrojaron ningún hecho contundente que permitiera acusarlo de algún delito, ni vinculaciones con grupos terroristas.
Ante esto el líder del FBI agregó que “tratamos de determinar si él era terrorista (…) luego de 10 meses de investigación cerramos la investigador preliminar”. Aunque se le atribuyeron ciertas causas de violencia, nunca hubo pruebas que pudieran determinar su detención.
Además, se informó que Omar trabajaba como guardia de seguridad desde el 2007. En ese contexto, tenía un amplio conocimiento de armas y permiso para manipular armamento.
La Corte sostuvo que, en esta etapa, basta la “justificación” de los delitos y que la defensa no logró desvirtuar el peligro para la seguridad de la sociedad. También descartó que el artículo 324 del COT opere como excusa para el cohecho y apuntó al “carácter organizado” del presunto plan, además de las altas penas asociadas.