Si bien se ha avanzado, sabemos que no es suficiente aún porque siguen existiendo brechas importantes en materia de formalización, fiscalización y protección efectiva. Muchas trabajadoras siguen dependiendo de acuerdos informales y expuestas a relaciones laborales desiguales, exponiendo que todavía persiste una mirada cultural que no valora este trabajo en su justa dimensión.
La labor que realizan las trabajadoras de casas particulares, por décadas ha sido uno de los trabajos más invisibilizados de nuestra sociedad. Se ha confundido con ayuda, cercanía, incluso con afecto, diluyendo su carácter laboral.
Sin embargo, es precisamente este trabajo el que permite que otros funcionen, que otras mujeres y hombres puedan salir a trabajar para que la vida cotidiana se organice y que el país, en su conjunto, avance.
En los últimos años, Chile ha dado pasos importantes para reconocer derechos que por mucho tiempo fueron postergados. La regulación de la jornada, el derecho a descanso, la formalización de contratos y los avances asociados a la reducción de la jornada laboral, han ido corrigiendo una deuda histórica con el rubro. No son cambios menores, ya que representan el tránsito desde una lógica donde este trabajo se daba por hecho, hacia una en que se reconoce como lo que es: un trabajo con derechos.
Si bien se ha avanzado, sabemos que no es suficiente aún porque siguen existiendo brechas importantes en materia de formalización, fiscalización y protección efectiva. Muchas trabajadoras siguen dependiendo de acuerdos informales y expuestas a relaciones laborales desiguales, exponiendo que todavía persiste una mirada cultural que no valora este trabajo en su justa dimensión.
Por eso, este día no es solo una conmemoración, sino también una invitación a mirar de frente una realidad que nos interpela como sociedad.
Reconocer a las trabajadoras de casa particular implica no solo valorar su aporte, sino en avanzar en mejores condiciones laborales, en una distribución más justa de las tareas de cuidado y formalizar este empleo para las mujeres.
Como gobierno y como Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, tenemos la convicción, siendo uno de nuestros ejes de gestión que presentamos en la Comisión de Mujeres de la Cámara de Diputados y Diputadas, que avanzar en empleo femenino y en corresponsabilidad no es solo una agenda sectorial, sino una condición para el desarrollo y el crecimiento del país, que queremos volver a impulsar.
En ese camino, las trabajadoras de casa particular no pueden quedar atrás, Hoy, en su día, queremos reconocerlas y reafirmar nuestro compromiso de seguir avanzando con decisión hacia un país que valore de verdad un trabajo que sostiene la vida de todos.
Por Judith Marín Morales, ministra de la Mujer y Equidad de Género