La experta en patrimonio religioso, Cecilia Jiménez, explicó que “hay toda una historia” detrás de la iglesia. Los franciscanos provienen de la primera instalanción en el puerto, y posteriormente en 1845 con una donación y compra en 1845 para instalar la primera piedra.
Jiménez contó que el cuerpo de naves, a raíz de los 3 siniestros que afectó a la iglesia, había una pérdida total tanto las naves y las columnas falsas “eran todas de madera” por lo que se perdió al igual que en los otros incendios.
La Unesco proclamó el área histórica del puerto y que reconoció la Iglesia entorno a la bahía siendo “una iglesia ícono” por ser un hito para los navegantes, y que además pertenece a la orden de los franciscanos, manifestó la entrevistada.
A juicio de la experta, hace una un plan de prevención, manutención de edificios religiosos, y que hay tres edificios religiosos que “tienen un problema estructural grave” por no tener reparaciones oportunas.
La Corte sostuvo que, en esta etapa, basta la “justificación” de los delitos y que la defensa no logró desvirtuar el peligro para la seguridad de la sociedad. También descartó que el artículo 324 del COT opere como excusa para el cohecho y apuntó al “carácter organizado” del presunto plan, además de las altas penas asociadas.