Y es que el lago Hillier presenta una coloración rosada permanente, producto de las algas y bacterias. Pese a ello, no hay estudios que demuestren que sea nocivo para el ser humano.
La longitud del lago Hillier es de unos seiscientos metros y está rodeado por un borde de arena, además de un bosque denso de melaleuca y eucaliptos, que lo separa del Océano Antártico.
El CFA advirtió que se podría concretar "el cuarto incumplimiento consecutivo de la meta de Balance Estructural (BE), que incluso podría ser de un nivel mayor a lo proyectado debido a riesgos de desviaciones en los ingresos y gastos fiscales".