Siete aristas y un posible vuelco en el Caso Rojas Vade: Del presunto móvil político a la tesis de un autoatentado

Por Michel Nahas Miranda

13.03.2026 / 17:10

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Los nuevos antecedentes conocidos este viernes reordenaron una investigación que, en sus primeras horas, apuntó a un eventual secuestro con lesiones y a un supuesto móvil político. El hallazgo de amarras similares en su entorno, un plumón dentro del auto, dudas sobre el líquido detectado en su cuerpo y la falta de un robo claro empujaron nuevas hipótesis, entre ellas la de un posible autoatentado.


Rodrigo Rojas Vade volvió a quedar en el centro de la noticia del modo más abrupto posible, tras varios años alejado del interés de los medios.


Quien durante el estallido social se convirtió en uno de los rostros más visibles de la protesta, y luego llegó a la Convención Constitucional, reapareció esta semana en el corazón de una investigación tan grave como incómoda: fue hallado inconsciente, con lesiones de consideración, amarrado y con consignas escritas en su cuerpo a un costado de la Ruta 78, a la altura de Melipilla.

Tampoco se trata de un nombre cualquiera en la memoria pública chilena. Rojas Vade arrastra una de las caídas más estrepitosas del proceso constituyente: pasó de figura ascendente de la revuelta a protagonista de uno de los mayores escándalos de la Convención, después de reconocer que no padecía el cáncer que dijo tener.

En el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, se lleva a cabo la audiencia de formalización por el delito de estafa del ex convencional Rodrigo Rojas Vade

En el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, se lleva a cabo la audiencia de formalización por el delito de estafa del ex convencional Rodrigo Rojas Vade / Agencia UNO


Ese antecedente no explica lo ocurrido esta semana, pero sí ayuda a entender por qué el caso explotó con tanta fuerza y por qué cada hallazgo adquiere una carga política, simbólica y pública muy superior a la de una causa policial corriente.

En sus primeras horas, la investigación avanzó bajo un marco relativamente claro. La Fiscalía ECOH y la BIPE Antisecuestros de la PDI abordaron el caso como un eventual secuestro con lesiones, con participación de terceros todavía bajo análisis.

La escena inicial empujaba hacia esa lectura: Rojas Vade apareció maniatado, con lesiones en la cabeza y con mensajes escritos en sus brazos. Entre ellos, dos frases especialmente sensibles: “Viva Kast” y “No más zurdos”. En un país que venía saliendo de un cambio de mando y que sigue atravesado por una alta polarización política, esos rayados instalaron casi de inmediato la sospecha de un eventual móvil ideológico.

Lo inmediato: un posible móvil político

Esa fue la primera gran arista del caso: el supuesto móvil político. Durante buena parte del jueves, esa hipótesis pareció imponerse por fuerza propia, no solo por el contenido de los mensajes, sino también por el perfil de la víctima. Personeros del nuevo oficialismo, como Arturo Squella y Mara Sedini apuntaron que es importante no descartar ninguna hipótesis en las primeras horas de una investigación, pero también que quien apunte a la derecha directamente por dicha agresión también debiese ser indagado.

Y es que Rojas Vade fue una figura asociada a la izquierda antisistémica que emergió tras el 18 de octubre, y por eso los rayados escritos en su cuerpo se leyeron como una señal deliberada. Con el paso de las horas, sin embargo, esa línea empezó a perder solidez.

No porque haya sido descartada formalmente, sino porque comenzaron a aparecer antecedentes que complejizaron el cuadro y abrieron preguntas nuevas sobre la construcción misma de la escena.


El hallazgo de las amarras

La segunda arista apareció en el entorno más cercano del propio exconvencional. De acuerdo con T13 y Emol, la PDI halló en una mochila ubicada en su casa amarras del mismo tipo que las usadas para atar sus manos al momento del hallazgo.

El dato abrió una pregunta incómoda para los investigadores: si parte del material presente en la escena también estaba en su entorno directo, la hipótesis de una agresión puramente externa dejaba de verse tan lineal.

Los peritajes, según esos reportes, todavía deben establecer si existe coincidencia total entre unas y otras, incluso a nivel de serie o trazabilidad. Aun así, el hallazgo bastó para reordenar el caso.

El plumón de su auto y la espera de un peritaje caligráfico

La tercera arista también golpeó el corazón del relato inicial. BioBioChile reportó que dentro del vehículo apareció un plumón que, preliminarmente, habría sido utilizado para escribir las consignas en sus brazos.

Según ese mismo medio, el marcador no tenía huellas de terceros, aunque sí restos celulares que siguen bajo peritaje. El punto es crucial, porque los rayados fueron uno de los elementos que más rápidamente empujaron la tesis del ataque político.

Si el instrumento apareció dentro del auto y no ofrece, hasta ahora, un rastro claro de terceros, la escena adquiere otra densidad. La investigación no solo busca establecer quién pudo haber intervenido, sino también cómo se configuró el cuadro que se conoció en un primer momento.

El líquido rociado: ¿era realmente bencina?

La cuarta arista tiene que ver con el líquido detectado en su cuerpo. En las primeras versiones se habló de bencina o de algún acelerante, una información que reforzaba la brutalidad del ataque y sugería una agresión particularmente violenta.

Sin embargo, los antecedentes más recientes publicados por T13 y replicados por otros medios apuntan en otra dirección: lo hallado sería diluyente u otros líquidos vinculados a pintura, materiales que Rojas Vade utilizaba en su casa.

El robo que pierde fuerza

La quinta arista se abre sobre un punto que, en un comienzo, parecía bastante simple: el robo. Durante las primeras horas circularon versiones sobre un eventual asalto y sobre la desaparición de objetos personales. Hoy, sin embargo, esa línea aparece debilitada.

T13 informó que el teléfono fue encontrado en la parte trasera del auto, mientras que BioBioChile añadió que la billetera estaba intacta, con dinero y documentos, que las llaves permanecían con él y que el vehículo no presentaba daños evidentes.

La tesis de un posible autoatentado

La sexta arista es la más llamativa y también la más delicada: la tesis de un posible autoatentado. Hoy varios medios —entre ellos T13, Pauta y BioBioChile— informaron que esa hipótesis comenzó a ganar fuerza al interior de la investigación.

Conviene destacar un punto: no existe, hasta ahora, una comunicación formal de Fiscalía o PDI que cierre el caso en esa dirección. Lo que sí muestran los reportes de esta jornada es un cambio de clima investigativo.

La hipótesis de violencia política perdió fuerza y, en su lugar, comenzaron a instalarse con mayor peso dos caminos: un eventual ataque delictual no político y un posible hecho autoinducido. Ahí está, por ahora, la inflexión más profunda del caso.

Las dudas que siguen abiertas

La séptima arista muestra que, pese al vuelco, la investigación todavía no ofrece una respuesta completa. BioBioChile consignó que algunos investigadores mantienen dudas respecto de ciertas lesiones que no resultarían fáciles de explicar sin participación de terceros.

Eso significa que el caso no está resuelto en un solo sentido. Hay indicios que tensionan la tesis inicial, pero todavía no existe un cierre concluyente que permita afirmar que todo fue obra de otras personas o, en la vereda contraria, que se trató de un episodio completamente autoinducido. Esa zona gris, incómoda y todavía abierta, es justamente la que vuelve este caso tan sensible.

En paralelo, el Hospital San Juan de Dios informó este viernes que Rojas Vade se mantiene en la UCI, estable dentro de su gravedad y con evolución favorable en las últimas horas.

El dato importa también para la causa, porque explica por qué la investigación sigue construyéndose sobre peritajes, levantamiento de evidencia y reconstrucción de movimientos, más que sobre una versión amplia de la propia víctima.