SII anuncia medidas de alivio tributario para personas afectadas por incendios forestales en Ñuble y Biobío
Las medidas van dirigidas para contribuyentes de 16 comunas de las regiones de Ñuble y Biobío.
La psicóloga Carolina Masson destaca la necesidad de proteger la integridad psicológica de los niños, mantener rutinas básicas y validar el duelo por las pérdidas materiales y humanas ante la catástrofe.
Chile enfrenta una emergencia de salud tras los incendios en la zona centro sur, en especial en las regiones de Ñuble y Biobío, afectando a cientos de familias que han perdido seres queridos, hogares y recuerdos, y en este contexto un punto cobra relevancia: el de la salud mental. En conversación con Al Día en CNN Chile Radio, Carolina Masson, psicóloga de la Clínica Universidad de los Andes, abordó la importancia de generar espacios de apoyo y contención para alivianar el estrés y la angustia en este contexto devastador.
Masson explicó que las reacciones emocionales como el miedo intenso, la tristeza y la ansiedad anticipatoria son respuestas naturales y esperables ante una catástrofe de esta magnitud. La experta enfatizó que este escenario genera una incertidumbre profunda sobre el futuro, la cual se agudiza significativamente cuando existen pérdidas de familiares, amigos o vecinos.
Respecto a los más pequeños, la especialista señaló que suelen manifestar temor a perder a sus padres o angustia a través del llanto. Ante esto, es fundamental asegurar una protección integral que no solo sea física, sino también emocional y espiritual, proporcionando espacios seguros como albergues o zonas que no hayan sido devastadas.
Sobre la forma de comunicarse con ellos, Masson señaló que “explicarlo en un lenguaje que sea adecuado a la edad de cada niño es súper importante, sin detalles alarmantes, sin dar detalles que los niños a lo mejor no los van a poder procesar o comprender, porque no tienen esa maduración cognitivo emocional para poder procesarlo o reflexionarlo como un adulto, y usar palabras claras y coherentes y concretas”.
Además de la comunicación verbal, Masson destacó que los adultos deben mantener la cercanía física e intentar proyectar conductas calmadas, incluso si ellos mismos están muy afectados. Hablar con una voz tranquila y pausada ayuda a que el niño reciba la información sin la ansiedad de que algo malo volverá a ocurrir durante los procesos de evacuación o protección.
Mantener rutinas básicas de alimentación, sueño y recreación es otro pilar fundamental, incluso dentro de la precariedad de los albergues. El juego permite que los niños se distraigan del contexto ambiental adverso, cargado de estímulos visuales y auditivos impactantes, y procesen lo vivido de una manera más saludable.
La validación emocional es clave, especialmente ante la pérdida de objetos simbólicos como juguetes, que para un niño representan un valor incalculable. Masson advirtió que los niños también viven un proceso de duelo, no solo por lo material, sino por el entorno traumático y la percepción del nerviosismo en sus cuidadores.
En cuanto al mensaje final para las familias que atraviesan este dolor, la psicóloga expresó que “es un proceso que es difícil, que tenemos que mirarlo también con perspectiva y en calma, pero sin sin tener que evitar lo que sentimos, sino que al contrario, es asumir y vivir la experiencia para poder en el fondo también ir avanzando poco a poco”.
Para los adultos que lideran la reconstrucción, la psicóloga recomendó no abandonar sus propios tratamientos y buscar orientación profesional si se sienten sobrepasados. Plataformas como el Hospital Digital o Salud Responde están disponibles para brindar consejería sobre el cuidado de los niños y el manejo de la crisis emocional.
Finalmente, la experta instó a estar alerta ante señales persistentes como pesadillas o irritabilidad marcada. Si bien el duelo es un proceso personal que puede durar meses, una evaluación profesional a tiempo puede ayudar a disminuir el riesgo de generar un estrés postraumático o una depresión profunda.
Las medidas van dirigidas para contribuyentes de 16 comunas de las regiones de Ñuble y Biobío.