Con información de CNN

Trump endurece sus exigencias para terminar la guerra con Irán y abre dudas sobre el plan de EE.UU. en Medio Oriente

Por Kevin Liptak, Natasha Bertrand, Zachary Cohen, Kylie Atwood, CNN

08.03.2026 / 12:15

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La ofensiva de Estados Unidos contra Irán entró en una nueva fase marcada por la presión militar, la exigencia de “rendición incondicional” y la incertidumbre sobre quién podría liderar el país si cae el régimen.


(CNN) — Dentro de la Oficina Oval esta semana, después de que un grupo de reporteros que se empujaban entre sí salió rumbo al Jardín de las Rosas, el canciller alemán Friedrich Merz intentó obtener una respuesta del presidente Donald Trump: ¿Cómo, exactamente, imaginaba que terminaría la guerra con Irán?

Pese a la insistencia del canciller, la respuesta del presidente —tal como ha ocurrido desde que comenzó el conflicto hace una semana— no fue del todo clara, según una persona familiarizada con el asunto.

Mientras la operación militar de Estados Unidos contra Irán entra en una nueva fase tras la ofensiva inicial del sábado pasado, la forma en que terminará la guerra sigue siendo la principal interrogante para muchos funcionarios, legisladores y aliados de EE.UU.

En reuniones informativas con legisladores y asesores del Congreso durante los últimos días, funcionarios del Pentágono han insistido en que la misión militar de EE.UU. está centrada de manera acotada en destruir los lanzadores de misiles balísticos de Irán, según dijeron personas que asistieron a esas sesiones, y no en atacar instalaciones nucleares iraníes ni en eliminar figuras del régimen o personal militar. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha hablado con desdén sobre repetir los ejercicios de “construcción nacional” de administraciones pasadas.

Al mismo tiempo, Trump ha planteado objetivos mucho más amplios que parecen ir más allá del mandato declarado por los militares. El viernes, sumó la “RENDICIÓN INCONDICIONAL” del actual régimen iraní como un requisito adicional para que la guerra concluya.

La aparente desconexión solo ha alimentado las dudas sobre hacia dónde se dirige el conflicto, que ya es ampliamente impopular entre los estadounidenses. En conversaciones con sus contrapartes de EE.UU., funcionarios árabes y europeos afirman que no han logrado detectar con exactitud cuál es el objetivo final de Trump, o incluso si realmente existe uno.

Tras salir de reuniones informativas con altos funcionarios del gobierno esta semana, los legisladores también admitieron entender poco sobre cómo Trump sabrá que ha cumplido todos sus objetivos en Irán, o si tiene un plan para lo que venga después. Algunos parlamentarios también parecieron inquietos por el hecho de que Hegseth no descartara el envío de tropas estadounidenses a terreno en Irán.

Participación kurda

Al mismo tiempo, el gobierno de Trump ha intentado discretamente reclutar la ayuda de grupos opositores kurdos de Irán e Irak. Durante meses, la CIA ha estado en conversaciones con múltiples grupos kurdos iraníes sobre la posibilidad de llevar a cabo una ofensiva terrestre destinada a ayudar a fomentar un levantamiento popular dentro del país, dijeron múltiples fuentes a CNN.

La CIA está trabajando para armar a algunos de esos grupos y Estados Unidos ha discutido la posibilidad de brindar apoyo aéreo a las fuerzas kurdas sobre el terreno si lanzaran una ofensiva, informó previamente CNN.

Las conversaciones entre la CIA y los grupos kurdos iraníes también han incluido propuestas políticas para un eventual escenario en que el régimen finalmente colapse, según Amir Karimi, copresidente del PJAK, uno de los grupos kurdos que está en diálogo con Estados Unidos.

El PJAK apoya las operaciones de Estados Unidos e Israel, pero ha insistido ante la CIA en que derrocar al régimen no puede lograrse solo por la fuerza militar, dijo Karimi a CNN en una entrevista esta semana.

El grupo también le ha dicho a la CIA que quiere una relación política con Estados Unidos y con el gobierno de Trump, lo que incluye tener voz en quién terminaría convirtiéndose en el próximo líder de Irán.

“Creemos que es una guerra legítima; sin embargo, queremos apoyo para las fuerzas sobre el terreno que están luchando por la democracia en Irán. Esto no es algo que pueda hacerse solo con bombardeos”, dijo Karimi, y agregó que Estados Unidos podría ayudar a unir a los grupos kurdos para que puedan combatir juntos al régimen.

Trump parece estar trabajando en esa dirección, al mantener varias llamadas en los últimos días con líderes de grupos kurdos iraquíes e iraníes. Pero en al menos dos conversaciones recientes, se ha mostrado frustrado con los dirigentes kurdos iraquíes —que son muy conscientes de que participar en una ofensiva respaldada por Estados Unidos implica riesgos significativos— y les dijo que “elijan un bando”, según una fuente familiarizada con las conversaciones.

Pero este sábado, Trump dijo que no quería que los grupos kurdos participaran en la guerra, al señalar que el esfuerzo ya ha sido “lo suficientemente complicado”.

“No estamos buscando que entren los kurdos. Tenemos una relación muy amistosa con los kurdos, como saben, pero no queremos hacer la guerra aún más compleja de lo que ya es”, dijo Trump a periodistas a bordo del Air Force One.

“Sí, lo he descartado. No quiero que entren los kurdos. … Están dispuestos a entrar, pero les he dicho que no quiero que entren”, afirmó Trump. “La guerra ya es lo suficientemente complicada sin involucrar a los kurdos”.

Karimi también dijo que su grupo ha dejado claro al gobierno de Trump que no cree que nadie desde fuera de Irán deba ser “traído en helicóptero para liderar esta lucha”, y expresó una fuerte oposición a cualquier intento de respaldar, en el corto o largo plazo, al activista iraní exiliado Reza Pahlavi, hijo del último sha.

El propio Trump minimizó esa opción a comienzos de esta semana al decir: “Me parecería que alguien desde dentro, quizá, sería más apropiado”.