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“Mientras más de confianza sean del presidente, mejor”: Sepúlveda y nombramientos de embajadores para organismos internacionales

El panelista de Tolerancia Cero abordó la controversia por los nombramientos diplomáticos del presidente José Antonio Kast, señalando que el debate sobre la proporción entre embajadores de carrera y políticos pierde relevancia frente al objetivo central de la política exterior: defender los intereses del país.

Hoy quiero hablar sobre la designación de embajadores que está realizando el presidente José Antonio Kast. Ya se conocieron los nombramientos en los organismos multilaterales, como la ONU, la OEA, la OCDE.

Y bastaron esos anuncios para que se iniciara la clásica controversia respecto de qué porcentaje de embajadores de carrera y qué porcentaje de embajadores políticos sería correcto designar por el jefe de Estado.

La asociación de funcionarios de carrera de la cancillería le reclama a cada nuevo gobierno que la proporción debe ser 80-20, es decir, 80% de funcionarios de carrera.

Pero esa cifra es más una aspiración gremial que una obligación legal.

Más allá de los números, lo importante es el tema de fondo: qué es mejor para Chile.

Aquí podría aplicar la famosa frase de Deng Xiaoping: “No importa si el gato es blanco o negro, lo que importa es que cace ratones”.

Es decir, no importa si el embajador es o no de carrera; lo que importa es que ayude de mejor forma a los intereses del país.
Y cito un ejemplo ilustrativo.

El expresidente Boric nombró como embajador en España a un amigo suyo, Javier Velasco, quien se hizo escandalosamente célebre por una foto comiendo langosta y por otra en que aparecía en el auto fiscal haciéndole cariño en las piernas a su pareja. Parecía una muy mala decisión de Boric.

Sin embargo, con el tiempo Velasco terminó demostrando lo contrario.

El gobierno español, los inversionistas y hasta los funcionarios valoraron su aporte como embajador. Ser amigo del presidente jugó mucho más a favor que en contra.

Es más, como se ha conocido en reportajes de prensa recientes, el hecho de ser diplomático de carrera no garantiza automáticamente ni meritocracia ni excelencia.

El Presidente de la República es el responsable de la política exterior y por eso tiene el derecho y el deber de enviar a las personas que mejor puedan favorecer los intereses de Chile en el extranjero. En especial en países estratégicos, como los vecinos o las principales potencias.

Mientras más de confianza sean del presidente, mejor. Así lo prefieren los países de destino, porque aseguran línea directa con el jefe de Estado.