Columna de Mario Saavedra | El hombre que logró el “Error 404” de la polarización: ¡Gracias, CyberSenador!

Por Mario Saavedra

09.03.2026 / 07:00

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Mientras la mayoría de la clase política gastaba sus megas peleando en Twitter por la cuña del día, Pugh entendió hace años que la verdadera guerra no se libraba en las encuestas, sino en los servidores. Él comprendió, con esa visión de estratega que trajo de su vida naval, que de nada servía proteger nuestras fronteras terrestres y marítimas si teníamos los puertos digitales abiertos de par en par, esperando a ser saqueados por cualquier Ransomware de turno.


Si llevas un tiempo leyendo esta columna, sabes que mi deporte favorito es apuntar con el dedo a las fallas de nuestro sistema. Suelo reírme de nuestra burocracia análoga disfrazada de digital, del humo de Silicon Valley y de esa desconexión crónica entre las leyes y la realidad tecnológica de la calle.

Pero hoy, la ironía se queda en el cajón. Hoy toca hacer algo que en el Chile actual parece un acto de rebeldía: dar las gracias. Y no a cualquier persona, sino a un político.

Se nos va del Congreso Kenneth Pugh. O como lo bautizamos en el ecosistema tecnológico con una mezcla de respeto y cariño: el “Cybersenador”.

Mientras la mayoría de la clase política gastaba sus megas peleando en Twitter por la cuña del día, Pugh entendió hace años que la verdadera guerra no se libraba en las encuestas, sino en los servidores. Él comprendió, con esa visión de estratega que trajo de su vida naval, que de nada servía proteger nuestras fronteras terrestres y marítimas si teníamos los puertos digitales abiertos de par en par, esperando a ser saqueados por cualquier Ransomware de turno.

Su legado no es una plaza con su nombre ni un puente a medio terminar. Su legado es infraestructura invisible pero vital. Hablamos de la Ley Marco de Ciberseguridad, de la creación de la Agencia Nacional de Ciberseguridad y de sentar las bases para que Chile deje de ser un potrero digital y pase a tener un “firewall” de clase mundial. Él se metió al cuarto de máquinas, a revisar el código fuente de nuestra legislación, mientras el resto discutía por el color de la interfaz.

Pero quizás su mayor hazaña -y la que los libros de historia política deberían estudiar con lupa- no fue tecnológica, sino humana.

En un Congreso Nacional donde el modelo de negocio es llevarse la contra, donde ponerse de acuerdo parece transar los principios, Kenneth Pugh logró lo imposible: un 100% de acuerdo. Unanimidad. Logró sentar en la misma mesa a colores políticos que no se cruzan ni el saludo, y los hizo votar en bloque por el futuro de Chile.

Logró un “Error 404” en la polarización chilena.

¿Cómo lo hizo? Poniendo el bien común por delante del ego partidista. Explicando con peras, manzanas y bits que los hackers no discriminan si el hospital que dejan sin sistema es de izquierda o de derecha; simplemente lo apagan. Pugh le enseñó a nuestra política que la seguridad del Estado en el siglo XXI no tiene color político. Es, literal y metafóricamente, un protocolo de supervivencia.

Hoy, que su etapa legislativa termina, la pelota queda en nuestra cancha. El CyberSenador escribió el código, pero a nosotros nos toca compilarlo y mantenerlo corriendo. La responsabilidad del sector público, del mundo privado y de los ciudadanos es no dejar que este ecosistema se llene de bugs. El legado de Pugh exige que la ciberseguridad deje de ser un tema de “los informáticos” y se convierta en una cultura nacional, desde el niño que agarra un celular por primera vez

hasta el gerente general. Cultura Digital y Tecnología para todos.

Desde esta tribuna tecnológica, solo queda ponerse de pie, aplaudir y hacer un Ctrl+S (Guardar) a su ejemplo.

Gracias, Senador Kenneth Pugh. Gracias por actualizar el sistema operativo de nuestra República cuando más lo necesitábamos. Que tenga un excelente log out de esta sesión legislativa; su trabajo quedó respaldado en el servidor principal de la historia de Chile.