Un análisis sobre las tensiones hegemónicas entre Estados Unidos y China —y los efectos para nuestro país tras suscribir la iniciativa Shield of the Americas— realizó Jeremy Adelman, historiador, profesor emérito de la Universidad de Princeton y director del Global History Lab de la Universidad de Cambridge, durante su paso por el programa Influyentes de CNN Chile. En conversación con la periodista Paula Escobar, el académico, quien visitó el país invitado por la Universidad Diego Portales (UDP), abordó los márgenes de acción de las economías pequeñas y el incierto escenario electoral en Washington.
Respecto de las presiones de la Casa Blanca que llevaron al Gobierno a firmar el Escudo de las Américas pese a la intención inicial de asistir como observador, el investigador llamó a desdramatizar el alcance real del pacto impulsado desde Norteamérica. “En realidad, el Escudo de las Américas es mucho más desconocido como modelo en los Estados Unidos, donde fue imaginado, que en América Latina y en Chile. Habría que ser muy cauteloso con eso. Es decir, que por más que los americanos crean que tienen un modelo, no es un enorme compromiso hacia los partidos que firmen el acuerdo”, sostuvo el historiador en el espacio televisivo.
Bajo esa premisa, el director del laboratorio histórico de la Universidad de Cambridge recalcó que frente a la pugna entre las superpotencias “hay que mantener su autonomía para negociar. Por eso siempre vuelvo a la oportunidad que presenta una crisis o un desorden y no insertarse en algo y después disminuir el margen de movimiento”. En la misma línea, aconsejó actuar con pragmatismo ante la interdependencia económica global: “La cuestión de cómo ser inteligente frente a eso es elegir oportunidades que más les rinde a chilenos y no encerrarse demasiado entre un modelo contra otro modelo. Be smart (…) Que el poder es siempre fluido y que, además, no suponer que los chilenos no tienen opciones. Y siempre buscar en esa fluidez opciones para Chile”.
Para el especialista, las vacilaciones del acuerdo radican en el propio comportamiento de la administración de Donald Trump, de quien advirtió que “hay alguien en la Casa Blanca actualmente muy impulsivo, muy oportunista, no tiene gran compromiso. Él es mismo fuente de ese desorden”. Asimismo, apuntó que para Washington ya no existe una mirada regional uniforme porque “el multilateralismo está muerto”, explicando que “es todo contingente. Realmente depende un poco del valor que él proyecta sobre cada país o cada sociedad en particular. Entonces, le importa mucho Venezuela por el petróleo. Le importa mucho México y Centroamérica por la cuestión migratoria. Cada país tiene una razón estratégica para existir en la pantalla de atención constantemente móvil de la Casa Blanca”.
Consultado sobre las preferencias ideológicas del mandatario republicano en Sudamérica y su cercanía con el presidente argentino Javier Milei, el profesor emérito de la Universidad de Princeton contrastó la realidad trasandina con la solidez chilena. “Pero Chile, no obstante, tiene capacidades que no tienen en Argentina. Por ejemplo, una estabilidad institucional, una trayectoria económica muy diferente a la de Argentina. Entonces, Milei, su dependencia y su relación más íntima con la Casa Blanca, es en parte para fortalecerse internamente. Cosa que no hace falta hacer acá en Chile”, puntualizó Adelman, coincidiendo en que una cercanía excesiva con Trump incluso debilita políticamente a nivel local.
Por otra parte, el académico analizó el panorama de cara a las elecciones de medio término (midterms) en Estados Unidos, proyectando un complejo escenario para el oficialismo norteamericano en el Congreso. “Son elecciones trascendentales, aunque no se sabe bien cómo va a reaccionar, es muy probable que pierda”, afirmó respecto a la Cámara de Representantes, planteando la interrogante sobre la reacción del jefe de Estado: “¿Y qué pasaría frente a eso? ¿Se convertiría en un presidente todavía más impulsivo, porque no tiene control y hace lo que le encante? Es una posibilidad. Si realmente el Congreso y el Poder Judicial le ponen más barreras para controlarlo, no se sabe muy bien. Realmente están en un espacio sin antecedentes, o sea, que no hay ejemplos del pasado para entender cómo va a jugar”.
Finalmente, Adelman advirtió que el próximo bienio en la política estadounidense estará marcado por la falta de liderazgos claros dentro del propio Partido Demócrata para hacer frente a la Casa Blanca. “Creo que a lo que se va a entrar es a un ciclo de dos años de política de mucha incertidumbre, mucha competencia, de parte de la oposición una búsqueda para liderazgo, porque no lo hay”, señaló el historiador, concluyendo que en la colectividad opositora “hay una lucha interna sobre el alma del partido. Está la izquierda, moderados, incluso algunos conservadores que son antitrumpistas, que votan simplemente en contra de Trump, pero que de hecho o de facto votan por los demócratas. ¿Qué tipo de alianza va a ser? Entonces, no es solo problema para el gobierno y la Casa Blanca, sino es un desafío para la oposición”.
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