Ataque a Rodrigo Rojas Vade abre debate por sus extrañas circunstancias: Las distintas tesis que se barajan

Por Michel Nahas Miranda

12.03.2026 / 20:05

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El exconvencional fue hallado maniatado, golpeado y con inscripciones en sus brazos en la Ruta 78. Mientras la Fiscalía indaga preliminarmente un secuestro con lesiones, autoridades y dirigentes han abierto una discusión sobre si el caso responde a violencia política o a un hecho vinculado a otro tipo de criminalidad.


El ataque contra el exconvencional Rodrigo Rojas Vade no solo activó una investigación penal por su extrema violencia, sino también una discusión política y pública sobre su eventual motivación.

Rojas Vade fue hallado durante la madrugada de este jueves en la caletera de la Ruta 78, a la altura del kilómetro 59, en la comuna de Melipilla. Según el despacho de CNN Chile, fue encontrado maniatado, golpeado en la cabeza, rociado con bencina y con inscripciones en sus brazos. En uno de ellos se leía “Viva Kast” y en el otro una frase contra la izquierda.

El caso quedó en manos del Equipo contra el Crimen Organizado y Homicidios (ECOH) de la Fiscalía, que en una primera evaluación apuntó a la posible participación de terceros en un delito que preliminarmente se investiga como secuestro con lesiones.

La fiscal del caso sostuvo que el exconvencional presentaba lesiones de gravedad en la cabeza, se encontraba amarrado y golpeado, lo que, a juicio del Ministerio Público, da cuenta de una agresión que excede un episodio casual o accidental.

Con el correr de las horas, sin embargo, la brutalidad del ataque comenzó a convivir con otra pregunta: si las frases escritas en su cuerpo constituyen una pista real sobre el móvil o, por el contrario, un elemento que busca instalar una lectura política de un hecho cuyo origen podría estar en otro ámbito.

Esa discusión fue explicitada por distintas voces durante la jornada. La delegada presidencial provincial de Melipilla, Mara Sedini, condenó lo ocurrido y llamó a esperar el resultado de las diligencias investigativas, en una señal de cautela frente a interpretaciones anticipadas sobre las razones del ataque.

Desde el oficialismo y sectores de izquierda, en tanto, hubo quienes advirtieron que las inscripciones no pueden ser minimizadas y que el hecho debe observarse también bajo el prisma de una eventual violencia política, especialmente por la carga simbólica del mensaje dejado sobre el cuerpo de la víctima.

Una lectura distinta planteó el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, quien puso en duda que el caso tenga un origen político. “Macabro, muy en la línea de lo que uno ha visto en los casos de crimen organizado”, afirmó, sugiriendo que, a primera vista, lo conocido hasta ahora parece más cercano a ese tipo de dinámicas que a una acción ideológica.

Squella agregó que, con la información disponible, “hay algo ahí que tiene más que ver con ese mundo o submundo que con la connotación política que podrían decir las inscripciones” halladas en el cuerpo de Rojas Vade. En la misma línea, sostuvo que le parecía “absurdo pensar” que el ataque obedeciera a una lógica de represalia o instalación de un símbolo político desde la derecha.

Con todo, el propio timonel republicano no cerró completamente esa puerta. “Están abiertas todas las posibilidades”, reconoció, aunque insistió en que, a su juicio, el sentido común lleva a pensar antes en otra clase de motivaciones. También remarcó que, de existir un componente político detrás del caso, este debe ser esclarecido con rapidez por las instituciones.

La tensión entre ambas interpretaciones revela, en el fondo, una dificultad mayor: el ataque contiene elementos que parecen diseñados para producir impacto público y lectura inmediata. El amarre de manos, la violencia física, la bencina y las frases escritas en los brazos configuran una escena que inevitablemente proyecta un mensaje. La interrogante es si ese mensaje coincide con el verdadero móvil del delito o si forma parte de una puesta en escena deliberada.

Ese es precisamente uno de los puntos que deberá despejar la investigación. Según lo informado, Rojas Vade conservaba sus pertenencias al momento de ser encontrado, incluido su teléfono celular y sus documentos, lo que debilita de momento la hipótesis de un robo común y refuerza la idea de una agresión dirigida.

También será clave reconstruir sus últimas horas. De acuerdo con los antecedentes entregados en el despacho, salió durante la noche desde la casa de sus padres en Pomaire y posteriormente fue encontrado junto a su vehículo, abandonado en las cercanías de la ex Autopista del Sol.

Más allá del desenlace judicial, el caso ya instaló una discusión incómoda: cómo leer un hecho violento cuando sus signos externos parecen políticos, pero las primeras especulaciones públicas divergen sobre lo que realmente quiso comunicar o encubrir sus autores.

Por ahora, la única certeza es que Rodrigo Rojas Vade permanece en estado grave y que el ataque en su contra abrió una investigación que no solo busca identificar a los responsables, sino también establecer si detrás de la brutal agresión hubo un mensaje ideológico, una operación de distracción o un crimen de otra naturaleza.