El exministro de Hacienda abordó el triunfo de José Antonio Kast, el estado de la centroderecha tradicional y advirtió las complejidades fiscales de cumplir con un recorte de US$ 6.000 millones en 18 meses.
En una nueva edición de Influyentes de CNN Chile, el exministro de Hacienda y presidente de Horizontal, Ignacio Briones, analizó el inicio de la administración de José Antonio Kast y cuestionó la premisa discursiva con la que el Ejecutivo asume el poder. “El concepto de gobierno de emergencia fue una genialidad electoral extraordinaria, pero me parece que el concepto es problemático en un horizonte más largo”, argumentó.
En esa línea, en entrevista con Paula Escobar, puntualizó que “tiene el riesgo de olvidar las urgencias de mediano y largo plazo”, e instó a que el carácter del Mandatario se traduzca “en reformas jugadas, de esas que son costosas políticamente”.
Respecto a la amplia derrota presidencial de la carta de su sector, Evelyn Matthei, el economista transparentó que fue un momento difícil y que obliga a una profunda reflexión. “Evidentemente en la derecha hay dos proyectos que tienen cosas en común naturalmente, pero tienen diferencias importantes”, afirmó. Añadió que el ideario del piñerismo “es indudablemente distinto del muy legítimo proyecto ganador que encabezó José Antonio Kast”.
Frente al arribo de figuras de Evópoli y de la centroderecha tradicional al nuevo Ejecutivo, desestimó suspicacias argumentando que “la política es una competencia por el poder y no hay nada peor que le pueda pasar a un político que estar fuera de la línea de poder”. No obstante, el exsecretario de Estado emitió una advertencia: “Espero que haya una reflexión en la cual uno no abdique de las diferencias que tiene, del proyecto que tiene, porque si no, cuando se termina amalgamando completamente, tú diluyes tu identidad”.
El “test ácido” del recorte fiscal y rebaja de impuestos
En materia de proyecciones económicas, mantuvo sus reparos técnicos sobre la viabilidad de la promesa de recortar US$ 6.000 millones del presupuesto estatal en solo 18 meses.
Aunque coincidió plenamente en la urgencia de contener y eficientar el gasto debido al gran desequilibrio existente, tildó la velocidad de esa meta como “muy difícil”. “Acá la clave es recuperar la credibilidad con metas exigentes pero cumplibles”, sostuvo, indicando que un ajuste del 7% del gasto fiscal de golpe enfrentará severas restricciones en la política real, especialmente provenientes de los propios parlamentarios oficialistas.
Sobre la iniciativa de reducir el impuesto corporativo a las grandes empresas de 27% a 23%, concordó con su dirección “pro-inversión”, pero transparentó que se topará con el escollo de la menor recaudación. Para destrabarlo, propuso impulsar leyes de “invariabilidad tributaria” inmediata, o bien, condicionar la rebaja mediante metas. “Si usted logra una rebaja de gastos que es permanente, usted baja la tasa automáticamente”, sugirió.
Finalmente, exigió que se otorgue máxima urgencia a la tramitación de la Sala Cuna Universal. “Es absolutamente indispensable, es indispensable para el mercado laboral que está hoy día con un desempleo súper alto muy alto en mujeres”, zanjó.