(CNN) – El campanario de la alcaldía de Limoges, un edificio de 143 años, se desplomó entre las llamas. La imagen resume una de las noches más violentas que vivió Francia en los últimos años, cuando las protestas antigubernamentales, en su mayoría pacíficas, derivaron en disturbios.
El domingo por la noche, el presidente Emmanuel Macron habló al país y prometió aplicar todo el peso de la ley. “Quienes saquearon tendrán que pagar por los daños. Y quienes buscaron derribar la República tendrán que rendir cuentas“, afirmó, según una traducción de AP. Al mismo tiempo, reconoció que el gobierno debe escuchar las demandas ciudadanas y anunció una reunión de emergencia con alcaldes para abordar la seguridad pública.
2 muertos y más de 600 policías heridos
Según el ministro del Interior, Laurent Nuñez, un policía de 22 años murió en Nantes tras ser “golpeado por un vehículo de un tercero”. Un manifestante falleció al norte de París por un “paro cardiorrespiratorio”, informó BFMTV, filial de CNN, con base en datos de la Prefectura de Policía. Las autoridades detuvieron a más de 2.000 personas, y más de 600 agentes resultaron heridos.
En Marsella, manifestantes encapuchados y vestidos de negro irrumpieron en la alcaldía y la dañaron. En Lyon, incendiaron la oficina de turismo. En París, grupos de jóvenes saquearon tiendas e iniciaron incendios al término de las marchas. El presidente ejecutivo de Carrefour, Alexandre Bompard, informó que cerca de 1.500 locales del país sufrieron hechos de violencia. El domingo, la policía volvió a lanzar gases lacrimógenos en la Plaza de la República.
Un movimiento que nació en las aulas
Las movilizaciones surgieron de protestas estudiantiles el mes pasado, contra el deterioro de las escuelas, el alza del costo de vida y la percepción de inacción del gobierno. Según Nuñez, el sábado marcharon 550.000 personas en Francia, 110.000 de ellas en París. Los organizadores reportaron cifras mucho mayores.
La respuesta policial también está bajo escrutinio: un niño de 14 años sufrió una fractura de mandíbula y un manifestante perdió una mano en Saint-Étienne. El líder de La France Insoumise, Jean-Luc Mélenchon, destacó que la mayoría se manifestó pacíficamente: “Dos mundos, dos realidades”.
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