A un año del millonario robo al Louvre: las ocho joyas siguen desaparecidas y el museo refuerza su seguridad

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(EFE) — A un año del robo que afectó al Museo del Louvre, las ocho joyas de la Corona francesa sustraídas continúan sin ser recuperadas. El asalto, cometido el 19 de octubre de 2025, puso bajo cuestionamiento los sistemas de protección del recinto parisino y dio paso a una serie de medidas destinadas a reforzar su seguridad.

El ataque se produjo poco después de la apertura del museo, cerca de las 9:30 horas. Cuatro hombres llegaron hasta el flanco sur del Palacio del Louvre, junto al río Sena, utilizando motocicletas y una plataforma montacargas. Con ese equipo alcanzaron una ventana de la Galería de Apolo, que en ese momento no tenía rejas, y utilizaron cortadoras de disco para romper las vitrinas.

Toda la operación se extendió por apenas siete minutos. Durante la huida, los responsables dejaron caer la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo y tampoco consiguieron incendiar el montacargas empleado para acceder al lugar. El personal del museo, en tanto, siguió el protocolo establecido y concentró sus esfuerzos en proteger a los visitantes.

Las investigaciones posteriores permitieron identificar a los sospechosos mediante huellas y rastros de ADN. Los cuatro presuntos responsables materiales fueron arrestados durante las semanas siguientes, aunque las piezas robadas, valoradas en 88 millones de euros y consideradas de un valor patrimonial incalculable, siguen desaparecidas.

El actual presidente del Louvre, Christophe Leribault, quien asumió en febrero después de la renuncia de Laurent des Cars, mantiene la expectativa de que las joyas puedan ser encontradas. Consultado este viernes en France Inter sobre esa posibilidad, respondió: “Lo espero”.

El caso también dejó al descubierto problemas internos. Las investigaciones detectaron una “subestimación crónica” del riesgo de intrusión, dificultades de coordinación y falencias en los sistemas de vigilancia, entre ellas la falta de pantallas suficientes para observar todos los espacios cubiertos por cámaras.

En diciembre, el jefe de la Inspección General de Asuntos Culturales, Noël Corbin, sostuvo ante la comisión de Cultura del Senado francés que una diferencia mínima en los tiempos de reacción pudo cambiar el resultado. “Por cerca de 30 segundos, los agentes […] podrían haber impedido la huida”, afirmó.

Tras el asalto, el Louvre aceleró un plan de seguridad cuya inversión total está estimada en 86 millones de euros, de los cuales ya se han ejecutado 6 millones. Entre las medidas adoptadas se encuentran nuevas cámaras, enrejados, dispositivos contra embestidas y la instalación de un puesto móvil de policía.

El episodio se sumó a otras dificultades que enfrentó posteriormente el museo, como el cierre de una galería por problemas en las vigas del edificio, una huelga, inundaciones y el descubrimiento de fraudes masivos relacionados con entradas y visitas guiadas.

En este primer aniversario, la institución optó por mantener una comunicación limitada sobre el robo y abordó el desafío de compatibilizar el acceso de millones de personas con la protección de sus colecciones. “Los museos no son fortalezas y no deben cerrarse al público. Deben adaptarse y encontrar el equilibrio adecuado entre seguridad y divulgación”, señaló el Louvre.

Las reformas de seguridad se desarrollan mientras el recinto, que recibe alrededor de 9 millones de visitantes al año, avanza además en el proyecto Louvre-Nuevo Renacimiento. El plan, presupuestado en más de mil millones de euros y proyectado al menos hasta 2031, contempla una nueva entrada por el oeste y una sala independiente para ‘La Gioconda’, entre otras modificaciones.

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