La panelista de Tolerancia Cero analizó el regreso del monumento ecuestre del general Manuel Baquedano a Plaza Italia, destacando su restauración tras años de daños y su significado más allá de lo histórico.
Quiero volver la mirada a lo sucedido en Plaza Italia antes del cambio de mando, la madrugada del martes, cuando en una operación de alta complejidad, el monumento ecuestre del general Manuel Baquedano -tras cinco años fuera- regresó.
En los días del estallido fue un objeto en disputa. Cuando fue retirada en 2021 por el inminente peligro de caída, la escultura tenía una gran cantidad de pintura: de manifestantes y de la intendencia.
Parecía que los rostros del general y del caballo Diamante hubiesen estado derritiéndose. Cortes evidentes en tres de las patas. Fragmentos de la escultura que faltaban. No estaba la espada, porque se la habían robado.
Fue restaurada durante meses y quedó, hasta ahora, en el Museo Histórico Militar.
Hasta la madrugada del martes, cuando la escultura regresó en una decisión compleja en lo técnico y lo político. Porque es un monumento que es leído más allá de su significado original.
Por eso la nomenclatura que se dio fue virtuosa: el retorno fue impulsado por el alcalde de Providencia, Jaime Bellolio, de la UDI, y el empujón final lo dio, como presidente, Gabriel Boric, de izquierda.
Dos sectores políticos enfrentados, especialmente en los días del estallido, unidos ahora en la idea de que Baquedano tenía que volver.
¿El retorno representa una reivindicación contra la violencia? Si el monumento se hubiera reinstalado en el Gobierno del presidente Kast, ¿habría sido, ahí sí, quizá, una provocación?
Por último: ¿qué representará hoy la escultura de Baquedano para los chilenos? ¿Un símbolo de encuentro, un recordatorio persistente de lo que ha vivido Chile desde 2019, con sus dolores, esperanzas y legítimas demandas?
Es muy pronto para saberlo.
Pero el acuerdo en torno a la reinstalación va en dirección de descomprimir la carga simbólica sobre el monumento, para permitir que la ciudadanía lo reconozca en la perspectiva del héroe que el pueblo de Chile reconoció en 1925, cuando se decidió levantar esta obra grandiosa de Virgilio Arias.