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Este lunes un grupo ciudadano convocó a una masiva evasión en el Transantiago.

La convocatoria a la manifestación, y a una protesta posterior en Plaza Baquedano, tenía como objetivo manifestarse en contra del alza en el pasaje del sistema de transporte de la capital.

Desde este lunes, subió en 20 pesos llegando a un valor de hasta 760 pesos en hora punta en el metro. “Evadir, no pagar. Otra forma de luchar” era la consigna de la convocatoria, que difícilmente se puede validar como una protesta legítima.

Es, derechamente, ilegal y le hace un importante daño a los esfuerzos por tratar de reducir la evasión en el Sistema.

Para un sistema que tiene un déficit estructural, el ajuste de tarifas es inevitable. En este caso lo hace un “panel de expertos” que funciona de manera autónoma al Gobierno de turno. Y responde a la apertura de la Línea 6 y de la próxima Línea 3 del Metro. Y es necesario recordar que la tarifa no subía desde hace tres años. Además no hacer los ajustes correspondientes no evita que la ciudadanía pague más por el transporte, porque de todas maneras el subsidio viene del dinero de todos.

Sin embargo, es imposible negar la raíz del problema.

El reclamo de los santiaguinos se basa sencillamente en su mala evaluación del servicio que entrega el Transantiago. Un sistema que no ha logrado validarse completamente ante los usuarios y que -pese a todos los cambios y mejoras- sigue siendo visto como un plan fallido.

La gente espera un servicio aún mejor, consistente, puntual, seguro y de buena calidad. De hecho un 37%, según una encuesta del Directorio Público Metropolitano, cree que mejorar el sistema es la manera más efectiva de disminuir la evasión. Mientras eso no ocurra, la legitimidad del sistema sencillamente seguirá en vilo.

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