La banda sueca ofreció un show cargado de energía, distorsión y mensajes explícitos en la primera jornada del festival. Con poleras del Club Palestino, Sebastian Murphy interactuó con el público.
El viernes 13 de marzo quedará grabado como el día en que Viagra Boys finalmente pisó Chile. La banda formada en Estocolmo en 2015 desembarcó en el Alternative Stage de Lollapalooza con la misión cumplida de entregar uno de los shows más intensos del festival.
Tras años de intentos frustrados por llegar a Sudamérica — según reportó Rockaxis el vocalista Sebastian Murphy confesaba en 2025 que “las leyes fiscales raras” lo hacían difícil—, el sexteto sueco no defraudó.
Un show que desafió las convenciones
Desde los primeros acordes, el grupo desplegó su característica mezcla de post-punk corrosivo, bajos repetitivos y un saxo que irrumpió como sirena urbana. El repertorio incluyó los himnos ya clásicos “Punk Rock Loser”, “Research Chemicals” y “Return to Monke”, junto a piezas de su aclamado cuarto álbum “Viagr Aboys”, publicado en 2025 bajo su propio sello Shrimptech Enterprises.
La banda no interpretó canciones: las vivió, las retorció y las convirtió en algo impredecible, con una puesta en escena que osciló entre la performance decadente y la explosión catártica.
El público del Alternative Stage respondió con la efervescencia que anticipaban las entradas agotadas para su sideshow del 11 de marzo en Sala Metrónomo. La conexión fue inmediata: Murphy funcionó como un frontman tan incómodo como magnético, mientras sus compañeros construían un groove hipnótico que hacía dialogar el punk con texturas de funk, jazz y sintetizadores retrofuturistas.
La revancha del underground
Para la escena local, que ha sabido abrazar propuestas de filo alternativo, la visita de Viagra Boys representó más que una fecha en la cartelera. Fue la confirmación de que el rock puede ser incómodo, sucio y absolutamente necesario.
El Alternative Stage de Lollapalooza Chile 2026 fue testigo de una de las presentaciones más intensas del viernes. Viagra Boys, el sexteto sueco liderado por Sebastian Murphy, subió al escenario con poleras del Club Palestino y desde el primer acorde dejó claro que venían a hacer de las suyas. Con “Man Made of Meat” como carta de presentación, la banda desató un mosh inmediato en la parte delantera de la explanada, donde los cuerpos comenzaron a chocar al ritmo de guitarras poderosas y distorsionadas, mientras el saxo cortaba el aire como una sirena.
La energía de los europeos hizo vibrar al Lolla 2026. Entre canción y canción, Murphy tomó una cerveza, la escupió al aire y gritó “salud” antes de interactuar con el público en un español aprendido para la ocasión: “Al seco”, lanzó entre risas. Pero el momento más comentado de la noche llegó cuando el vocalista decidió subir la temperatura política, con dardos al mundo político.
Con esta presentación, Viagra Boys no solo confirmó por qué es uno de los actos más provocadores del rock contemporáneo, sino que además selló una conexión única con el público chileno, que respondió con la misma energía desbordada que los suecos vinieron a buscar. Lollapalooza 2026 tuvo su primer gran estallido político, y vino desde Estocolmo.