Lewis Capaldi hizo de la emoción su mayor fuerza en Lollapalooza Chile 2026
Por Camila Morandé
15.03.2026 / 22:39
Sin necesidad de una puesta en escena grandilocuente, el escocés sostuvo uno de los conciertos más sensibles de la jornada final con una voz a ratos quebrada por la emoción y canciones que siguen golpeando hondo.
En la jornada final de Lollapalooza Chile 2026, el escocés apareció como uno de los nombres más esperados del domingo y terminó entregando uno de los shows más emotivos del festival, en una presentación que además cargaba con un peso extra: era su primera vez en Santiago después de un largo periodo de pausa y reconstrucción personal.
Había algo especialmente significativo en verlo ahí. Capaldi volvió a los escenarios luego de haberse alejado por cerca de dos años para enfocarse en su salud mental y en el manejo del síndrome de Tourette, un proceso que quedó expuesto con crudeza en su documental “How I’m Feeling Now” y que tuvo uno de sus episodios más duros en Glastonbury 2023, cuando el público debió ayudarlo a terminar “Someone You Loved”. Su regreso a gran escala comenzó recién en 2025, con su reaparición en Glastonbury y el lanzamiento de nuevo material, así que su paso por Lollapalooza Chile no era solamente una parada más de festival: también tenía algo de revancha íntima.
Sobre el escenario, esa historia previa no se sintió como una carga solemne, más bien como una capa más de sentido. Lewis Capaldi entró sin grandilocuencia, con esa sencillez que también define su música, y abrió con “Survive”, una elección nada casual para un show de este momento de su carrera. Desde ahí, el concierto se fue armando como una especie de confesión a cielo abierto: baladas, guitarras, piano, una banda al servicio de las canciones y una voz capaz de sostenerlo casi todo por sí sola.
También apareció su humor, ese que siempre le ha servido para descomprimir incluso en contextos más sensibles. Saludó al público chileno, comentó que era su primera vez en Santiago y se permitió bromear con que no tiene canciones felices.
Por eso el show pegó tanto. No hubo necesidad de sobrecargar la puesta en escena cuando canciones como “Forever”, “Bruises”, “Wish You the Best”, “Before You Go” o “Someone You Loved” ya venían con su propio voltaje emocional.
Parte del atractivo de Lewis Capaldi siempre ha estado en esa contradicción entre su desparpajo cotidiano y la seriedad emocional de sus canciones. En vivo, esa mezcla funciona todavía mejor. Tiene una voz grande, limpia, muy poco adornada, que no necesita disfrazar la melodía para conmover. Pero además tiene algo menos técnico y quizá más importante: sabe hacer que una multitud sienta que está acompañando a una persona real, no a un personaje pop blindado. En un cartel lleno de nombres enormes, esa honestidad terminó volviéndose una forma de espectáculo en sí misma. El cierre con “Someone You Loved” fue la confirmación definitiva.