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La oficina se ve amplia, pero sobre todo sencilla. Una mesa de madera que combina con el parquet, su silla bajo el cuadro de un orgulloso perro de raza fina y una pared semi-curva con una bonita vista que llena de luminosidad la habitación.

—¿Estái contenta?
—Estoy contenta, estoy expectante, estoy nerviosa, estoy ansiosa.

Las cuatro sensaciones se dejan entrever constantemente a lo largo de la conversación. No aparecen todas al mismo tiempo -se van intercalando dependiendo del tema- pero todas están atravesadas por otra que ella no menciona: seguridad en sí misma.

Son las 14 horas de un soleado viernes de septiembre. La sala de redacción, que cuenta con una espectacular vista hacia el Parque Forestal, está casi vacía. La mayoría de los periodistas están almorzando, pero ella no lo hará hasta después de la entrevista donde se le escucha contenta, expectante, nerviosa y ansiosa, pero también segura.

—Es un desafío enorme. Imagínate, tomar la dirección de un buque así de enorme. Ha sido intenso, sobre todo ha sido intenso, pero también muy gratificante. La noticia de “la primera directora” fue bien recibida por los mercados —cuenta entre risas.

—Es que fue sorpresivo que una mujer asumiera la dirección de The Clinic.
—La gente reaccionó bien y eso me da ánimos, pero igual no soy la “Soa” Bachelet del Clinic. No vengo en esa situación. Es bacán ser la primera directora mujer, pero no estoy en este puesto por ser mujer. Estoy en este puesto básicamente porque soy súper buena.

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Calle, rock y chispeza

Lorena del Pilar Penjean Cárdenas (40) es un nombre respetado y querido dentro del mundillo periodístico chileno. Su primer trabajo fue en The Clinic, a los 21 años, mientras estudiaba Periodismo en la U. de Chile. Llegó como una novel colaboradora cuando el pasquín llevaba apenas 8 números y rápidamente se ganó un espacio dentro de él.

Su carrera ha tenido de todo:

El Chile de esos años era distinto al de hoy. Pinochet estaba vivo, existían senadores designados, se debatía sobre los hijos ilegítimos, el divorcio no estaba permitido y había censura cinematográfica.

1999: pinochet, ley de hijos ilegitimos, no había ley de divorcio, censura cinematográfica / senadores designados

 

¿Qué te dijo Patricio Fernández cuando te llamó para ofrecerte ser editora.

 

 

¿cómo fue el momento cuando patricio fernández te ofreció ser editora?

cuando me llamó para ser editora le dije “te equivocaste de persona”. no leo el clinic desde que me fui. lo encontraba una lata soberana y fui bien bullying. y pato me dice “es perfecto, es justo lo que andamos buscando. vamos a cumplir 20 años y te necesito. tu además participaste en el origen del proyecto, tú sabís de lo que estamos hablando y además te diste una vuelta por el mundo”. y yo le dije “pero es que lo haría tan distinto”, y me dijo “bueno, eso es justamente lo que necesito, pensarlo de otra forma”. así acepté ser editora.

¿qué no te gustaba de cómo estaba siendo the clinic?

me aburrí un poco de un ánimo medio odioso. bueno, ni hablar de las portadas machistas.

pero eso siempre estuvo.

sí, pero pasa que el mundo cambió.

pero tú hablas de que the clinic tiene que volver a sus orígenes y en esos orígenes también estaba ese machismo.

sí y sí, y sí y no. por qué te digo el sí: entiendo a todas las mujeres que dicen que este es un medio machista, lo ha sido porque este país ha sido un país machista. the clinic además ocupa el humor, pero no vengamos tampoco a ser tan taxativo en esos diagnósticos. este país ha sido un país machista. nosotros crecimos ahí, por eso esta revolución y estas discusiones son tan bacanes y sorprendentes y sofisticadas, porque yo crecí en la tele con todos los chistes ofensivos contra los homosexuales, el “soapisa”, tony esbelt, y nos reíamos todos de eso. nosotros crecimos cuando se hacían los chistes de la suegra, la vieja, la hueona… no es fácil. y en ese sentido, sí, el clinic era machista como este país era machista. y hoy el clinic está pensando en eso. los tiempos cambiaron y nosotros estamos obligados a ser un medio moderno. el clinic fue vanguardia y ese es el camino que hay que retomar.

volver al origen, como decías.

te digo que hay que volver al origen -y me gusta mucho pensar en ese momento, aunque el país haya cambiado-.por qué nosotros tenemos pilares inconfundibiles. el humor. el humor es un sello de esta marca. yo no compito con la tercera, con CNN o con el desconcierto, yo compito con toda la gente que tiene un celular porque los memes o cualquier persona que sea graciosa. lo otro es la calle. a nosotros sí nos gusta salir de los bordes y eso quiero recuperarlo: me encanta la calle y las historias de marginalidad. y lo otro que tenemos es periodismo. y tenemos un periodismo bacán, y eso lo estamos recuperando con la ale. a eso me refiero con volver al origen con esta mirada actual.

 

 

 

 

ama y odia al clinic

Madre de mellizos, profesora de la FEN de la U de Chile / Crisis económica y de contenidos / 1999: pinochet, ley de hijos ilegitimos, no había ley de divorcio, censura cinematográfica / senadores designados

 

 

 

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