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Hoy amanecimos en Coyhaique con la nieve "hasta el cuello". Por estos lados no se veía esta blanca fuerza invernal desde el año 95, justo cuando tuve mi primer encuentro con esta Patagonia, en lo que la prensa nacional calificó de terremoto blanco.
Esto ya es un terremoto blanco. En Coyhaique no hay electricidad desde anoche. Y aunque patagón a estas alturas sigo siendo un chileno desprevenido como millones, por tanto no sabemos qué ocurre en el resto de la región porque no tenemos radio. Quizás a estas alturas sería accesorio, porque gracias a la más vital y antigua forma de comunicación hemos sabido que las emisoras tampoco están funcionando. Lo sabremos cuando consigamos uno de esos esenciales aparatitos.
Acá, instalado en el centro de la capital de la Región de Aysén, se siente ese aire medio trágico y medio festivo a la vez que produce la hermosura apabullante de medio metro de nieve en todo lo que esté a la intemperie.
Los vuelos hacia el aeródromo Balmaceda están cerrados. Es más, el camino de Coyhaique a Balmaceda está inoperable, según lo que supimos esta mañana. Dicen los que saben que no nevaba así desde la década de los sesenta.
La gente, obviamente, aprovechando las rutas de circulación en la ciudad con más tránsito (que hacen que se apisone la nieve y por tal pasen más vehículos que apisonen más nieve, y así se conforme un paso habilitado), están llegando a los establecimientos aún abiertos para comprar pilas, linternas, bidones para cargar agua y petróleo.
No hace frío. Dicen que nevará hasta las 5 de la tarde. Pero así como van las cosas, a esas alturas verdaderamente estaremos con la nieve hasta el cuello.
Nada sabemos de Puerto Aysén, Cochrane, Villa O’Higgins, Caleta Tortel, Puerto Cisnes, Lago Verde y tantas otras localidades de nuestra tierra. Esperemos que todo esté OK, aunque en realidad los más baqueanos y antiguos están preparados para estas emergencias.
Así estamos hoy. Si se puede, escribo más en un rato. Sólo la Patagonia me lo permite.