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En plena reconstrucción de Haití, un grupo de mujeres acuden a un salón de belleza en Puerto Príncipe, donde comparten la experiencia de haber sobrevivido al terremoto.
Para estas mujeres asistir a esta peluquería es más que estética, es una terapia. Aunque muchas aún no pueden hablar sobre el terremoto, otras comparten sus experiencias, generando una red de apoyo.
Según la propietaria de este centro de belleza, Mercedes Mochote, fue muy difícil emocionalmente poder volver al trabajo, se deprime y desde que ocurrió el terremoto toma pastillas para dormir, “va a estar conmigo siempre ahí es como una película de terror”, señaló.
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